María Angélica detalla la importancia de la observación continua de los glaciares en Chile, destacando su rol como reservorios de agua dulce y su impacto en los ecosistemas. La científica señala que el retroceso de los glaciares, como el Pichillancau, es un indicador clave del cambio climático.
Se estima que el glaciar Pichigancabu está retrocediendo a una tasa de aproximadamente 50 metros por año. Mediante teledetección, se ha observado una pérdida de masa significativa en la última década, pasando de unas 7 hectáreas a unas 4 hectáreas.
El equipo utiliza drones y vuelos fotogramétricos para medir la velocidad con la que el frente del glaciar retrocede, reconstruyendo su forma y determinando su desplazamiento a lo largo del tiempo.