Ezequiel narra su dura vida desde niño, marcada por la necesidad, adicciones, violencia y múltiples intentos de suicidio. Tras mudarse de ciudad sin encontrar solución, llegó a la Iglesia Universal.
Allí, al decidir poner a Dios en primer lugar y ser fiel, su vida experimentó un cambio radical: pagó sus deudas, obtuvo un ascenso laboral, restauró su matrimonio y recibió el Espíritu Santo. Ahora, se siente feliz y con propósito, compartiendo su experiencia para ayudar a otros.