Ezequiel relata su profunda transformación personal, marcada por un pasado de adicciones, violencia y múltiples intentos de suicidio.
Tras tocar fondo, encontró un nuevo camino en la Iglesia Universal, donde a través de la fe y la participación activa en las reuniones, logró superar sus deudas, obtener un ascenso laboral y reencontrar la paz interior.
Destaca la importancia del Espíritu Santo en su vida, que lo guió hacia el matrimonio y una profunda felicidad, compartiendo su testimonio para inspirar a otros que atraviesan situaciones similares.