Se muestra el "antes y después" de Walter Rojas tras un ritual de liberación realizado en la Iglesia Universal. Se enfatiza el corte de influencias malignas que lo atormentaban.
Se destaca la transformación de su vida, pasando de la depresión, los vicios y el tormento a una vida de paz, ausencia de adicciones y realización personal. Se reitera la efectividad del ritual de liberación realizado los viernes.