Trabajadores de Atucha denuncian la persecución y el despido de un delegado gremial que se oponía a la privatización de la planta nuclear.
Se acusa al gobierno de intentar avanzar con la privatización para favorecer a "amigos del poder" y de poner en riesgo la soberanía nuclear argentina.
Los despidos y la creación de nuevas gerencias con personal sin experiencia contrastan con la reducción de personal técnico calificado.
Se menciona la creación de una Secretaría de Asuntos Nucleares con funcionarios de poca experiencia y salarios elevados, mientras se precariza el trabajo de los empleados de carrera.