Se señala el gran enojo de la gente hacia los sindicalistas, quienes son vistos como responsables de la situación actual y a menudo asociados con la corrupción.
Se contrasta la imagen del sindicalista como representante de los trabajadores con la percepción popular de corrupción, autos y lujos.
Se destaca la diferencia que marca el Pollo Sobrero al presentarse como un trabajador y no como un sindicalista tradicional, buscando diferenciarse de la imagen negativa generalizada.