La Catedral de Quito, con su nave larga sostenida por columnas macizas, exhibe una arquitectura que fusiona influencias españolas e indígenas, fruto del trabajo de maestros locales a lo largo de siglos.
El sonido del órgano en ciertos horarios transforma el ambiente, creando una experiencia sonora única.
Se destaca que Quito, junto a Cracovia, fue la primera ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978.