Se relata la historia de Bangladesh y su fanatismo por la selección argentina, originado en el Mundial de 1986.
La explicación de este fanatismo se remonta a la opresión de 200 años que sufrieron por parte de Inglaterra, y cómo el gol de Maradona en ese Mundial fue visto como un acto de justicia divina.
El relato conecta este sentimiento de justicia con la actual disputa por la soberanía de las Islas Malvinas, creando un paralelismo entre la historia de Bangladesh y la argentinidad.