El mediador intenta calmar a Enrique, sugiriendo que su enojo no es solo por la situación actual, sino con el mundo en general.
Enrique expresa su cansancio y la sensación de que lo que hace no es justo, pero afirma que al menos hizo algo.
Se produce un momento de tensión cuando Enrique llama a los presentes "negros hijos de puta" y son del barrio, lo que provoca un "¡Silencio!".