Héctor Brondoni, socio vitalicio, comparte su extensa trayectoria en el club, iniciada a los ocho años con el básquet. Relata su paso por importantes clubes como Obras Sanitarias y su posterior regreso a Palermo para jugar "por la camiseta".
Brondoni enfatiza el carácter familiar del club, destacando que es un espacio donde "no hay droga" y los niños están "custodiados", promoviendo un ambiente seguro y de contención.
El socio vitalicio también menciona la importancia de los vínculos que se forjan en el club, donde muchos jóvenes han crecido y mantenido amistades a lo largo de los años, algunos incluso llamándolo "tío" por la cercanía que forjó con sus familias.