Se explica que la adolescencia es una etapa de experimentación y búsqueda de identidad, donde los jóvenes se ponen a prueba y pueden asumir riesgos. Sin embargo, la contención familiar, el amor y los límites establecidos por los padres pueden mitigar estos riesgos.
Se contrasta esta etapa con la falta de contención en familias disfuncionales, lo que aumenta la vulnerabilidad de los adolescentes ante situaciones como el femicidio o el suicidio.