El gobierno del Reino Unido anunció 70 nuevas sanciones dirigidas a la flota clandestina utilizada para transportar petróleo y gas rusos, y a las redes financieras empleadas para evadir las sanciones occidentales. Se intensifica la vigilancia sobre quienes facilitan el comercio ilícito de crudo ruso.
La medida afecta a empresas y oficiales sospechosos de participar en la adquisición encubierta de tecnología occidental para el ejército ruso. Las sanciones también apuntan a aseguradoras de buques implicados en estas operaciones.