Se baraja la posibilidad de una "salida elegante" para Adorni, como un exilio político en un consulado, para descomprimir la situación y evitar un enfrentamiento directo con la sociedad.
Esta opción, que requeriría la aprobación del presidente y el ministro de Relaciones Exteriores, permitiría a Adorni evitar un juicio político y mantener cierta imagen pública.
Sin embargo, se cuestiona la efectividad de esta medida, ya que el escándalo ya ha alcanzado un nivel considerable y podría generar una imagen negativa para el gobierno si se confirma esta versión.