Surgió una fuerte discrepancia sobre el nivel de juego de los futbolistas, con una panelista afirmando que los jugadores, a pesar de ser millonarios y campeones, "dan lástima" y "no juegan a nada".
Otra panelista defendió a los jugadores, argumentando que "ahí no te banco" y que su competitividad es superior a la de los espectadores.
La discusión escaló a un tono más personal, cuestionando el "espíritu mundialista" de una de las participantes.