La emoción por el debut de la selección argentina en el Mundial se siente desde tempranito en las escuelas. Los niños llegan con camisetas, banderas y los colores patrios, contagiados por la ilusión de la competencia.
La cara pintada de Claudio, de quinto grado, es un símbolo de la alegría y el entusiasmo que se vive. A pesar del frío, la energía positiva invade el ambiente escolar, preparándose para alentar al equipo en su primer partido.