Se inicia un debate sobre el machismo, la violencia de género y la deconstrucción de figuras públicas.
Se plantea la idea de que los casos de femicidio y agresiones físicas son solo la punta del iceberg, y que debajo de la superficie existen humillaciones, desvalorizaciones y humor sexista.
Se cuestiona la aparente "lavada de cara" que los medios dan a personas que en el pasado tuvieron actitudes machistas o abusivas, y se reflexiona sobre la dificultad de cambiar miradas arraigadas, incluso ante la maternidad.