La Franja de Gaza atraviesa una grave crisis hídrica, agravada por una ola de calor que intensifica el sufrimiento de la población desplazada. La escasez de agua es extrema y las condiciones humanitarias en los campos de refugiados son precarias.
Las imágenes muestran a hombres, mujeres y niños haciendo fila para obtener agua de camiones cisterna. Las temperaturas oscilan entre 30 y 35 grados, dificultando aún más la supervivencia en estas condiciones.