Nueve familias cubanas sobreviven desde hace casi tres años en un gimnasio de boxeo en La Habana, tras el derrumbe parcial de su edificio en el barrio de San Isidro.
Las promesas de reubicación por parte del gobierno no se han cumplido, y los residentes expresan desesperanza ante la difícil situación económica y habitacional del país. Las condiciones en el gimnasio, que incluyen falta de servicios básicos y problemas de salubridad, han afectado la salud de las familias.