A nivel global, la electromovilidad avanza, especialmente en Asia. Nepal, a pesar de ser un país pobre, posee la segunda mayor flota de autos eléctricos del mundo debido a que destina gran parte de su presupuesto a la compra de petróleo, haciendo de la electromovilidad una solución económica.
En estos mercados, los fabricantes chinos ofrecen precios asequibles, y sus exportaciones crecen rápidamente fuera de los países industrializados. China se beneficia de la crisis del petróleo al ser capaz de producir y desarrollar vehículos eléctricos de manera más rápida y barata.
El encarecimiento de los combustibles fósiles impulsa la adopción de vehículos eléctricos en Asia, el Sudeste Asiático, África y América Latina. Los fabricantes chinos están bien posicionados en estos mercados.