Se debate sobre el arbitraje en la final del mundo entre Argentina y Francia, destacando la actuación del árbitro Facundo Tello. Si bien se menciona un posible penal a favor de Di María que generó discusiones, se resalta que la ausencia de polémicas tras un partido tan electrizante y con definición por penales es un indicativo de un buen arbitraje.
Se contrasta con otros árbitros de finales pasadas que siguieron siendo tema de debate años después, sugiriendo que el olvido del nombre del árbitro es señal de una correcta conducción del partido.