El sistema Campus Guardian Angel no convence a algunos expertos, quienes lo ven como una solución atractiva pero no probada. Se señala que, aunque la tecnología sea avanzada y las intenciones sean buenas, no hay garantía de que funcione en un incidente real con un tirador activo.
Se argumenta que las escuelas necesitan soluciones más básicas y probadas, como cámaras funcionales y más personal de supervisión, en lugar de depender de tecnología de drones que aún no ha demostrado su eficacia en situaciones de alto riesgo.