Un equipo humanitario argentino enviado a Bolivia para observar la situación de los derechos humanos fue expulsado del país antes de iniciar su labor. Los miembros fueron detenidos en el aeropuerto El Alto de La Paz, se les confiscaron sus documentos y fueron obligados a regresar a Argentina.
El Ministerio de Exteriores boliviano argumentó inconsistencias entre las condiciones declaradas para el ingreso y las actividades anunciadas por la delegación. El equipo denunció haber permanecido en el avión sin permiso para desembarcar antes de ser deportados.