Los vehículos eléctricos (VE) enfrentan dificultades en Estados Unidos, con fabricantes interrumpiendo o deteniendo la producción y registrando pérdidas multimillonarias. La suspensión de ayudas a los VE por parte del presidente Trump ha llevado a varios fabricantes a reconsiderar el motor de combustión interna.
A pesar de que Estados Unidos será el segundo mercado mundial de vehículos en 2025, la matriculación de VE es notablemente inferior a la de China y la Unión Europea, tendencia que se prevé se acentúe. Las matriculaciones de VE cayeron un 28% en el primer trimestre, en parte debido a la eliminación de ayudas e incentivos por parte de Trump.
El transporte es el sector que más contribuye a la contaminación en EE.UU. La administración Biden había destinado 12 mil millones de dólares para incentivar el uso de VE y el desarrollo de infraestructura de recarga, incluyendo créditos fiscales. Sin embargo, una laguna legal en el leasing permitió a muchos beneficiarse del crédito fiscal sin cumplir los requisitos originales.
Muchos republicanos critican los subsidios de Biden, considerándolos un derroche. La respuesta a por qué incentivarlos, según expertos, es fomentar la innovación, un enfoque efectivo en Europa y China. A pesar de la inestabilidad política y los cambios en las políticas, se espera que los VE terminen ganando en el mercado estadounidense, aunque el cuándo es incierto.