En una pequeña ciudad cercana a Múnich, Alemania, se ha incrementado la venta de refugios antiaéreos y kits de supervivencia ante la creciente preocupación por un posible conflicto bélico.
Estos refugios están equipados con sistemas de ventilación con filtros contra agentes químicos, biológicos y radioactivos, raciones de comida de larga duración y máscaras protectoras, cubriendo todas las necesidades para sobrevivir en condiciones de guerra. El negocio de estos refugios ha experimentado un auge.