Se detalló el proceso de ablación de órganos, que requiere muerte encefálica y asistencia respiratoria para mantener las funciones vitales.
En casos de muerte encefálica, se pueden extraer órganos como corazón y riñones, pero los huesos, córneas y válvulas cardíacas son los únicos que pueden ser aprovechados si el fallecimiento ya es definitivo.
Los huesos se utilizan para bancos de huesos, mientras que las córneas y válvulas cardíacas son los únicos órganos que pueden ser salvados una vez que la persona ha fallecido.