La participante Sol defiende a Campanita, argumentando que es un personaje que se ha jugado mucho y tiene mucho para dar. Critica a quienes se molestan por su brillo y la considera una jugadora valiente.
Sol reflexiona sobre su propio juego, admitiendo que ha sido arriesgado pero que se ha expuesto y defendido sus convicciones. Acepta la posibilidad de irse, pero enfatiza la importancia de haber jugado con intensidad.
Se compara la estrategia de Campanita con la de otros jugadores, mencionando que es preferible arriesgarse a quedarse quieto. Se reconoce la injusticia del juego y la subjetividad de las decisiones del público.