Rusia lanzó una ofensiva aérea contra Kharkiv y Kiev, causando al menos 11 muertes y dañando una iglesia ortodoxa milenaria. El Ministerio de Defensa ruso negó la responsabilidad, calificando las acusaciones de Kiev como una mentira.
Por otro lado, autoridades regionales rusas informaron que un ataque ucraniano en Tula, a 200 km de Moscú, mató al menos a dos personas. La Catedral de la Adormición en Kiev, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sufrió graves daños, lo que el primer ministro ucraniano calificó como un "brutal ataque contra nuestro pueblo y nuestro patrimonio".
Los servicios de emergencia trabajaron para controlar el incendio en el monasterio. Las autoridades ucranianas reportaron que unas 140 mil personas quedaron sin electricidad debido a daños en las líneas eléctricas. En Tula, Rusia, se informó la muerte de un niño de un año en un ataque con drones ucranianos.
Ambas partes se han negado repetidamente a atacar a civiles a lo largo de más de cuatro años de guerra. Las autoridades instaron a los residentes a buscar refugio ante la intensidad de los ataques.