La polarización política en Perú marca el escenario electoral, donde los candidatos Keiko Fujimori y Pedro Castillo, a pesar de sus diferencias, no logran convencer a la mayoría del electorado.
En la primera vuelta, ambos candidatos sumaron menos del 30% de los votos, evidenciando una profunda división en la sociedad peruana. El próximo presidente deberá gobernar con un apoyo minoritario y sin mayoría en el Congreso, enfrentando una legitimidad débil desde el inicio de su mandato.
El país enfrenta desafíos económicos y de seguridad significativos, con un crecimiento del PBI del 3,4% en 2025 y una inflación controlada, pero también con un aumento de la extorsión y la criminalidad. La definición del próximo presidente dependerá del conteo final de votos, lo que añade incertidumbre al futuro político del país.