Perú se encuentra en vilo por un balotaje electoral con una diferencia mínima de 1.303 votos entre Keiko Fujimori (50,004%) y Roberto Sánchez (49,996%), tras el conteo del 98,25% de los votos. La incertidumbre se extiende por la gran cantidad de actas observadas y la posibilidad de que se anulen miles de votos, especialmente los provenientes del exterior, que favorecen a Fujimori.
La situación política peruana se caracteriza por una histórica inestabilidad, evidenciada por la caída de ocho presidentes en los últimos 10 años debido al poder del Congreso unicameral, regido por la constitución de Alberto Fujimori. Se espera una futura modificación a un sistema bicameral para otorgar mayor estabilidad.
A pesar de la estabilidad macroeconómica, la economía peruana tiene un 80% en negro y derechos laborales anulados. La tensión política se mantiene alta, con el partido de Sánchez pidiendo la revisión y anulación de actas, especialmente las del exterior, que beneficiaron a Fujimori.
El proceso electoral se ha extendido por horas, generando preocupación en los mercados, aunque la estabilidad del Banco Central ha mitigado reacciones extremas. La definición del balotaje podría demorar considerablemente, manteniendo al país en un clima de incertidumbre.