Nahuel comparte cómo ha aprendido a manejar los antojos, como el de la pizza, sin recurrir a excesos. Tras bajar más de 70 kilos, comprende que no se trata de prohibir, sino de modificar hábitos.
Cuenta que, a pesar de la tentación del "gordo" interior que le incitaba a comer una pizza normal, optó por una "pizeta" de harina integral con queso, demostrando un nuevo enfoque hacia la alimentación saludable.
Este cambio representa un nuevo comienzo y la posibilidad de disfrutar de sus comidas favoritas de manera equilibrada, sin renunciar a ellas por completo. La clave está en la moderación y en priorizar su salud y bienestar.