Un conflicto entre un inquilino y la dueña de una propiedad escaló a acusaciones cruzadas y un desalojo aparentemente ilegal. El inquilino, Juan Pablo, denuncia haber sido robado de 10 millones de pesos por la propietaria, Solange, y cuestiona las formas en que se intentó llevar a cabo el desalojo.
Según el relato de Juan Pablo, la dueña se habría metido en su casa mientras él trabajaba y sacado sus pertenencias. Si bien reconoce que el conflicto podría resolverse con un nuevo alquiler a un precio razonable, se muestra reacio a mudarse inmediatamente debido a la exposición mediática y la falta de asesoramiento legal de su abogado.
Solange, por su parte, afirma que el conflicto se originó cuando no se devolvió un monto de dinero (400 mil pesos) correspondiente a la firma de un contrato que nunca se concretó. Ambas partes expresan desconfianza mutua y la situación se encuentra en un punto muerto, con acusaciones de ambas partes y un proceso judicial en curso.