La franja de Gaza atraviesa una grave crisis hídrica en medio de una ola de calor que eleva las temperaturas por encima de los 35 grados.
Esta situación agrava el sufrimiento de miles de desplazados en campos de refugiados, quienes enfrentan una profunda escasez y emergencia humanitaria.
El deterioro de la infraestructura por la guerra y la falta de mantenimiento provocan largas filas de personas buscando abastecerse de agua de camiones cisterna.