La investigación del femicidio de Agostina parece estar atando cabos sueltos, especialmente en lo que respecta a la sospecha inicial sobre Franco, el supuesto novio de la víctima.
Se cuestiona por qué la investigación se centró en Franco al principio, minimizando la posible implicación de Barrelier, y se sugiere que los audios son clave para entender que la investigación se dirigía hacia otro lado.