Se confirma que los audios del caso Agostina fueron enviados mientras la madre, Melisa, decía a la policía que su hija estaba en casa de Franco. Esto, sumado a la supuesta relación con Barrelier, complica la situación de Melisa.
La investigación sugiere que Melisa sabía dónde estaba su hija en las primeras horas cruciales, y que la información proporcionada a la policía era contradictoria, lo que podría llevar a una acusación más grave en su contra.