Se destaca la importancia de la fidelidad a Dios a través del diezmo, ejemplificada por Abraham.
Se explica que el acto de Abraham de diezmar, realizado cinco siglos antes de la ley de Moisés, trajo bendiciones hasta la cuarta generación (incluyendo a Levi).
Este acto de fidelidad demostró el señorío de Dios en la vida de Abraham y trajo bendición a su familia a lo largo de varias generaciones.