Se cuestiona la detención de Barrelier, principal sospechoso en el caso Agostina, y se denuncia la falta de registros oficiales sobre su arresto. Un testigo afirma que Barrelier estuvo preso cinco días antes del crimen y que no existen actas de aprehensión ni secuestro.
Se vincula esta situación con la actuación del fiscal Garzón y otros funcionarios, sugiriendo un posible encubrimiento o manipulación de la información. Se menciona la posibilidad de que Barrelier haya sido liberado o que su detención no haya sido registrada correctamente para facilitar sus acciones posteriores.
Además, se aborda el tema de la venta de carne "trucha" en grupos de barrios, donde se ofrecen productos a precios elevados y con documentación falsa. Se sospecha que una persona que trabaja en la Municipalidad estaría involucrada en esta red, utilizando impresoras para falsificar DNI y cuentas bancarias para recibir los pagos.