La senadora Patricia Bullrich ha advertido sobre la creciente presión en el Senado para remover a Manuel Adorni de su cargo como jefe de gabinete, asegurando que existen los votos necesarios para lograrlo.
Bullrich expresó su preocupación ante Karina Milei y el propio Adorni, indicando que la situación es insostenible y que el jefe de gabinete podría ser destituido en las próximas semanas. La senadora considera que la permanencia de Adorni perjudica la imagen del gobierno y la credibilidad del presidente.
La crítica de Bullrich se centra en la omisión ética de Adorni y en la prolongada duración del escándalo que lo rodea. La senadora sostiene que la situación debe resolverse de manera inmediata, ya que la declaración jurada de bienes aún no ha sido presentada formalmente, y la demora solo agrava el problema.
La postura de Bullrich refleja la opinión de un sector del electorado de centro-derecha, que se muestra desencantado con la gestión actual y exige mayores standards de transparencia y ética por parte de los funcionarios. La senadora se erige como una voz crítica dentro del propio espacio político, buscando marcar distancia del escándalo Adorni.