El jefe de gabinete, Manuel Adorni, enfrenta cuestionamientos por una supuesta inversión de 200 mil dólares en Bitcoin entre 2013 y 2014, la cual habría sido blanqueada a través de la ley de inocencia fiscal.
La explicación de Adorni sobre esta inversión, utilizando la metáfora del "pendrive mágico", ha sido recibida con escepticismo. Se argumenta que en ese período Bitcoin era un fenómeno marginal y que la inversión resulta poco creíble, especialmente considerando el contexto tecnológico y financiero de la época.
La narrativa de Adorni sugiere que la inversión fue realizada con fondos previos y multiplicada a través de criptomonedas, pero la falta de pruebas contundentes y la inconsistencia temporal generan dudas sobre la veracidad de sus afirmaciones. La situación se agrava por la percepción de que se está subestimando la inteligencia de la ciudadanía.