Se intensifican las dudas sobre la veracidad de las declaraciones de Manuel Adorni, especialmente en lo referente a su patrimonio y deudas. Se señala que mintió al afirmar que había invertido 200 mil dólares en criptomonedas, y surge la pregunta de por qué se endeudó con dos jubiladas si poseía tal suma.
Una de estas jubiladas, Beatriz Villegas, también es señalada como empresaria hotelera, lo que añade interrogantes sobre su rol en el patrimonio de Adorni. La normalización de la evasión fiscal por parte de un funcionario público genera indignación entre los ciudadanos que cumplen con sus obligaciones impositivas.
Adorni justificó su evasión fiscal alegando que no quería dar su dinero a la "vieja política", pero esta justificación se debilita al considerar que la mayor parte de sus supuestos ahorros se habrían generado durante los gobiernos kirchneristas, y que la nueva gestión tampoco parece ser de su agrado para aportar fondos.