Marixa Zavala expresó un fuerte enojo y cansancio ante las preguntas sobre su conflicto con Marcela Baños, manifestando estar "harta de las mentiras" y pidiendo que dejen de "romperle las pelotas".
Zavala negó rotundamente haber dicho que no merecía la conducción de un programa, tal como se le imputaba, y se defendió diciendo que no pide nada, no habla de nadie y no se mete con nadie. Acusó al ciclo de generar un hostigamiento constante.
Visiblemente alterada, Zavala sugirió que la atención que recibe podría deberse a que "debe ser demasiado importante", y pidió a los panelistas que saquen sus propias conclusiones, ya que ella no tiene más palabras para explicar la situación.