Se destaca la importancia de que la ofrenda sea preparada y determinada con anticipación, considerándola un acto de adoración.
Se recomienda consagrarla en oración antes de ofrecerla a Dios, siguiendo el ejemplo bíblico de separar algo en casa al recibir los ingresos.
Se critica la actitud de meter la mano en el bolsillo en el momento de ofrendar, considerándola una falta de respeto y proponiendo seguir el patrón bíblico de prepararla de antemano.