Se compara la ofrenda con una inversión, y se enfatiza que la cosecha es proporcional a la siembra.
Se advierte que ser mezquino al sembrar resultará en una cosecha mezquina, mientras que sembrar abundantemente con bendiciones traerá una cosecha abundante.
Se menciona que Dios promete una generosa recompensa al generoso y que nos da más de lo necesario para que podamos seguir dando y sembrando en la obra del Señor.