Se abogó por la necesidad de una enseñanza explícita y basada en la evidencia científica, tanto en lectoescritura como en matemáticas, para mejorar la calidad educativa en Argentina.
Se enfatizó la importancia de empoderar a los docentes con material didáctico adecuado, como manuales, y brindarles capacitación para que puedan enseñar de manera efectiva. Se criticó la falta de presencia del Estado en la provisión de estos recursos.
Se mencionó la influencia de teóricos como Agustín Laje y la necesidad de debatir temas como la familia tradicional, contrastando con enfoques que niegan la ciencia o la genética.