El presidente chino, Xi Jinping, se reunió con Kim Jong-un en Pyongyang, en la primera visita de su tipo en siete años, buscando reafirmar la influencia de Beijing en Corea del Norte. La cumbre sentó las bases para un plan de gran alcance entre ambos aliados, unidos por un acuerdo de defensa mutua de 1961 y una frontera compartida.
La visita se produce en un contexto de acercamiento entre Corea del Norte y Rusia, una situación observada con cautela por China. El encuentro busca reequilibrar la influencia regional y fortalecer la relación bilateral, considerada por China como un activo estratégico geopolítico.