El seleccionado sudafricano, conocido como "Bafana Bafana", realizó su entrada en calor al ritmo de la música, mostrando un ambiente festivo previo al partido. Sin embargo, la tensión aumentó tras la expulsión de un jugador, una decisión que generó desacuerdo entre los futbolistas y el árbitro Sampaio.
La explicación del árbitro en un inglés considerado poco claro por los jugadores añadió más controversia a la situación, evidenciando las barreras de comunicación que pueden surgir en el ámbito deportivo internacional.