Se comenta en los pasillos del canal una situación peculiar: una empleada habla sola, olvidando aparentemente que está en un lugar público. Este comportamiento, aunque inusual, se presenta como algo que puede sucederle a cualquiera, especialmente en horarios de madrugada.
La anécdota se generaliza, mencionando que a muchas personas les ocurre hablar solas, ya sea por concentración, para explicarse algo a sí mismos o simplemente como un hábito. Se bromea con la idea de que en algún momento todos podríamos llegar a hacerlo.