Berlín enfrenta desafíos en su visión de sostenibilidad debido a la falta de continuidad en las políticas gubernamentales, a diferencia de ciudades como París o Barcelona que cuentan con objetivos a largo plazo acordados. Sin embargo, existe optimismo por el aumento de zonas verdes y la creciente conciencia ciudadana sobre la importancia de un entorno urbano más habitable.
Un movimiento ciudadano, impulsado en parte por iniciativas como "Riega el Barrio", ha ganado fuerza, promoviendo ideas innovadoras para generar valor económico y reducir la huella de carbono. Estas propuestas, que buscan crear una ciudad más verde y habitable, son presentadas como modelos replicables a nivel global.