El viaje al Mundial en Estados Unidos presenta desafíos significativos para los argentinos, marcados por extensas escalas, altos costos y la incertidumbre en la disponibilidad de vuelos.
Muchos compatriotas se ven obligados a realizar múltiples conexiones aéreas, a menudo con tiempos de espera prolongados, para llegar a destino. Además, la reventa de entradas y el costo general del evento disparan los precios, haciendo que la experiencia sea prohibitiva para una gran parte de la población.
Se compara la situación con el Mundial de Qatar, donde los costos y la logística, a pesar de la distancia, resultaron ser más accesibles en comparación con la edición actual en Estados Unidos.