Donald Trump sorprendió al afirmar que Venezuela es un país feliz y que su pueblo está contento con él, publicando sus declaraciones en redes sociales. Calificó las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela como excelentes, asegurando que la realidad del país ha cambiado significativamente en los últimos meses.
Estos comentarios contrastan con las críticas históricas de Trump hacia Venezuela y resaltan el crecimiento de la actividad petrolera y el acercamiento entre Washington y Caracas, impulsado por negociaciones para el ingreso de petróleo venezolano a Estados Unidos. Las afirmaciones del mandatario generaron repercusiones en el arco político regional, planteando interrogantes sobre el futuro de esta particular relación bilateral.