Alexei, un disidente político ruso exiliado en Francia, relata las duras condiciones de su encarcelamiento en Rusia, incluyendo aislamiento, temperaturas bajo cero, falta de atención médica y condiciones insalubres, describiendo un trato reservado a presos políticos. Su hija Macha también fue afectada por su activismo, siendo puesta bajo tutela tras denunciar crímenes de guerra rusos en Ucrania.
El relato expone la represión del régimen de Putin contra la oposición, con casos de encarcelamiento y tortura. Alexei fue interrogado y golpeado tras un dibujo de su hija que representaba a su familia oponiéndose al régimen. A pesar de rechazar el autoritarismo, expresan resentimiento hacia compatriotas que apoyan al gobierno, considerando que un cambio en Rusia requerirá generaciones y arrepentimiento.